sábado, 20 de septiembre de 2014

Entre "berridos de agua" y literatura brasileña para aprender a escribir


Muchos de los españoles o hispano parlantes que venimos a vivir a Brasil nunca pisamos una academia de idiomas y aprendemos la lengua portuguesa "a las brabas", en la calle y el día a día, o usando la mejor técnica conocida en cuanto a aprendizaje de idioma: Nos sacamos un novi@ del lugar.

Así hice yo, pero después de un tiempo me di cuenta que el novio no me enseñaba ni ortografía ni gramática, así que no me quedó otra que darme a la literatura. Uno de los primeros libros que leí en portugués fue de Jorge Amado: A morte e a morte de quincas berro dágua (no podía ser otro).

Primero les hablaré un poco del autor y después de su obra:
Jorge Amado de cuna bahiana, fue parte del boom de la literatura latinoamericana de los años 60 y 70, a pesar de no escribir en la lengua de Cervantes, mi paisano, como sus colegas y puede ser que por eso, haya sido menos conocido por tierras castizas como García Márquez, Vargas Llosa o Julio Cortazar, que nos fueron presentados en aquellas clases de literatura de nuestra adolescencia.

Amado, como el resto, perteneció a esa generación de latinoamericanos que empezaban a darse a conocer fuera del Continente, ya sea por exilio, o por (vamos a tirarnos una flor) editoriales españolas que empezaron a interesarse por las letras del otro lado del charco, especialmente desde Barcelona. Así fue como el Realismo Mágico se fue haciendo un hueco en nuestras estanterías.

En cuanto al libro, decirles que a mi me gustó mucho, trata de un hombre decente que en cierto momento de su historia decide darse a la buena (o mala) vida, incluyendo mujeres y bebida, llegando a gritar despavorido "¡¡¡AGUA!!!" cuando esta invadía el recipiente propio de la cachaça, es decir, su vaso. Así fue como le apodaron "Berro d´água" (Grito de agua). 
Un día falleció, y sus familiares decidieron omitir su pasado malandro para darle un velorio de persona seria y decente que duró hasta que llegaron los borrachos de sus amigos y se lo llevaron de fiesta toda la noche, terminando en un barco y bajo una tempestad; ya saben, esas noches locas de farra que todos hemos tenido, en las que uno sabe donde empieza pero no cuando o donde acaba. La de Quincas encontró su punto final con su segunda muerte en alta mar.

Terminando señores, anímense a leer este libro, merece la pena y les hará reír, lo que es muy bueno para la salud. Por mi parte, nada más, sólo decirles que por darme a la lectura en portugués, parece que lo escribo algo mejor (seamos honestos, el google traductor también ayuda) y finiquitar este escrito con una canción de Peret, que se nos fue hace poco, pero dejándonos, eso si, canciones como esta que bien podrían ser la banda sonora del velorio de Don Joaquim Soares da Cunha, más conocido como Quinca Berro d´água.


sábado, 6 de septiembre de 2014

Recordando al Dioni y su canción de Sabina

La primera vez que vine a Río de Janeiro hubo una canción que no dejó de sonar en mi cabeza. No fue ni la Garota de Ipanema ni País Tropical, sino Con un par  de Joaquín Sabina. (Lo sé, en estos momentos piensan que estoy como una auténtica regadera, cosa que no les negaré).

La cuestión es que por mucho que me saquen de quicio, reconozco que encuentro cierto encanto en la picaresca española o lo que viene siendo el jeitinho brasileño, para los que se precisa tener mucho arte como el Dioni, aprendiz de brujo, nariz a lo Indiana Jones peluquín de lujo.

Por si la desconocen, les contaré la historia de Don Dionisio Rodriguez Martín, un tío muy feo que atracó un banco con un par y se vino a Rio a gastarse lo robado en mujeres de mal vivir, drogas y alcohol.

Este personaje mas conocido como El Dioni, siendo vigilante de seguridad a finales de los años 80, robó un furgón blindado a la empresa en la que trabajaba cuando este curiosamente llevaba 298 millones de pesetas (1.791.016 euros aproximadamente, para que se hagan una idea) perdiendo supuestamente más de cien, que nunca se recuperaron, con su socio portugués y su compañero de mus, este último al recibir una bolsa pesada, no se le ocurrió abrirla hasta que se enteró del percal, instante en que "no le pareció momento de llamar a la policía". Con el resto del botín decidió jugársela a cara o cruz y marcharse a Brasil, donde cambió de look con un peluquín mal puesto que le dejó igual de feo, pero pintoresco.

La buena (o mala) vida le duró escasos 2 meses en los que se gastó 11 millones de pesetas bailando lambadas en Copacabana. Le cazó la policía brasileña encarcelándole 10 meses hasta que le extraditaron a España para cumplir el resto de la condena.

Ni corto ni perezoso, se presentó en la Audiencia de Madrid con americana blanca y zapatos de patrón de yate, luciendo moreno y una amplia calva que provocó preguntas de los presentes por el paradero de su peluquín. Sólo a mediados de los 90 consiguió salir del trullo con la condicional.


Su vida desde entonces ha sido un sin fin de desatinos típicos de un pícaro español de nuestra época: narcotráfico, bares, imposibles falsificaciones de dinero... y hasta el mundo de la farándula, con discos y operaciones estéticas mientras entablaba relación con malandros patrios tales como Joaquín Sabina o Santiago Segura.


El motivo de toda esta historia de robo, fuga y prisión es haber sido degradado de escolta de personalidades a vigilante de plantón, lo que le produjo una situación límite de estrés y sufrimiento  que le llevó a tener un arrebato y llevarse el furgón, saliendo de dicha situación anímica y mental solamente cuando se vio entre mulatas de bandera que confundían el corazón con la billetera en el Río de Janeiro donde ahora muchos españoles nos ha dado por vivir.

Bueno, y como les decía, todo esto empezó con una canción de Sabina que aquí está:


domingo, 31 de agosto de 2014

Rio en los años 40 y 50, da qué pensar

Una de las cosas que más me llaman la atención de las ciudades Latinoamericanas es cómo han cambiado en los últimos 100 años. Han crecido y multiplicado su población, como las de otros continentes, lo sé, pero los cambios han sido más radicales aquí, al menos eso me parece a mi.

Por eso me gusta tanto ver las imágenes antiguas de las ciudades, en especial de Río de Janeiro que me ha adoptado. Voy a compartir algunas con ustedes de los años 40 y 50 de la ciudad maravillosa que conseguí en la página de facebook de O Rio de Janeiro que não vivi

Hay cariocas que recuerdan esta época con añoranza agregando que la apertura de mente de aquellos años era mayor que la de ahora. La verdad es que no se lo puedo confirmar, pero de lo que no hay duda es que por aquella época las mujeres cariocas si que estaban más liberadas con sus bikinis y pantalones cortos, que las españolas, quienes ni habían oido hablar de dichas prendas en mi querida España donde Alfredo Landa esperaba su llegada con las suecas.

Resumiendo, que viendo estas fotos me hace pensar en lo que Río ha cambiado y lo que en España hemos evolucionado.

Espero que les guste tanto como a mi y me cuenten qué es lo que les viene a la mente.

Años 40, avenida Atlántica

Años 40, Copacabana

Años 40, Lapa
Años 50, Avenida Atlántica

Años 50, Largo Carioca

Años 50. Botafogo

Años 50, Cinelandia

Años 50, Copacabana Palace

Años 50, Lelon

Años 50, São Conrado

viernes, 22 de agosto de 2014

¿Ilusos o cínicos?

Yo tengo un grupo de WhatsApp con amigas latinoamericanas y otra española, que cuando se estrelló el avión de Eduardo Campos no tardaron en preguntarme conmocionadas por lo que había sucedido y que se decía aquí en Brasil al respecto.

Todas menos la española que dijo:

"Y el helicóptero de nuestros políticos se cae y sobreviven... (que maldad acabo de decir)"

Su comentario ni me sorprendió por la similitud con el mío cuando me enteré en la hora del almuerzo:

"Ya podían pasar estas cosas en España" 

Y seguí disfrutando de mi bife con fritas ante la mirada desaprobante de mis colegas que conmocionadas no daban crédito a lo sucedido.

Tras una semana de noticias, entrevistas a candidatos y pre-campaña he concluido que o en España somos unos cínicos que nos quejamos por gusto (punto de vista que comparten algunos brasileños por lo que me han hecho saber) o que en Brasil son unos ilusos que todavía confían y defienden a sus políticos. 

La situación es la siguiente:

Si yo no hubiera emigrado de España y tuviera derecho a recibir asistencia médica gratuita (ese es otro tema del que ya les hablé y que no voy a tocar hoy) de estar embarazada tranquilamente tendría a mi descendencia en el Hospital Público Príncipe de Asturias cercano a mi casa, les llevaría al colegio público próximo y podrían estudiar en la Universidad pública de mi querida Alcalá de Henares (a pesar del retroceso que está sufriendo la educación), igualmente si consiguiera volver a España con trabajo (otro tema delicado, del que ya he hablado otras tantas veces) tardaría en hacer 30 km, 35 minutos de Cercanías y tendría vacaciones durante el primer año en ese nuevo empleo con el que sueño para volver a España. No contenta con eso, me iría de tapas por el centro de Complutum y volvería andando sola, de noche a casa con tacones y sin miedo de ser violada, robada, descuartizada o de romperme una pierna en un agujero de la calle.


 Teniendo todo eso... lo primero que pienso (como seguro hicieron la mayoría de ustedes, no me digan que no) cuando se estrella un avión con un político dentro, es que ya podía pasar eso a los nuestros que han conseguido acabar con las "2 Españas" y que todos los españolitos de a pie pensemos lo mismo de toda la clase política sin distinción de partidos.

Por el contrario, aquí en Brasil sería capaz de robar para conseguir pagar un hospital privado donde dar a luz, gastaría hasta mi última peseta y me dedicaría a la profesión más antigua de la humanidad para conseguir pagar una educación buena privada a mi prole si con mi trabajo al que tardo en transporte público, hora y media en llegar (estando a 6 km de mi casa) no diera para ello, por lo menos descansaría si consiguen entrar en la Universidad Pública, donde si da para estudiar, pero ni se me ocurriría celebrarlo saliendo a la calle con tacones, mucho menos sóla y a las tantas de la noche. Todo esto ocurre siendo Brasil una economía emergente miembro del súper grupo de los BRICS.

Así las cosas, no entiendo como puede haber personas en este país que aún defiendan a muerte a políticos y partidos cuando, a las pruebas me remito,  las cosas no funcionan como deberían o por lo menos como a mi me gustaría y considero que el ciudadano tiene derecho, teniendo en cuenta la barbaridad de dinero que se va en impuestos cada mes.
Llegado a este punto me hago una pregunta: ¿Será que los españoles somos unos cínicos, consentidos que nos quejamos por gusto? ¿o los brasileños unos ilusos con venda en los ojos que continúan creyendo en líderes épicos?

Puede ser que todo se resuma a que aquí hay trabajo, y allí aún no.



sábado, 16 de agosto de 2014

Sobre la meteorología y el calzado


Yo hay cosas que no llego a entender en esta vida. Una de ellas es por qué cuando diluvia en Río, hay un alto número de mujeres que sigue saliendo a la calle con bailarinas.

Nunca he llegado a entender la independiente interpretación que algunas personas dan a la relación entre la meteorología y el calzado; será porque soy de secano, pero es que en Bosnia me pasaba lo mismo, en medio de un paquetón de nieve en Sarajevo las mujeres salían con sus taconazos a la calle y caminaban donde fuera con gracia y salero, mientras yo, por el contrario, seguía jugándome la vida por esas calles nevadas a pesar de enfundarme mis tan queridas botas de monte (independientemente de mi indumentaria), guardando los tacones en el bolso para ponérmelos nada más llegar al trabajo. A pesar de esta técnica, no me libraba de patinazos y resbalones por las calles de la ciudad balcánica.

Aquí en Río de Janeiro mas que por seguridad es por economía e higiene: por un lado no me puedo permitir tirar a la basura un par de zapatos después de que se estropeen caminando por las calles inundadas en medio de una lluvia tropical y por otro, cuando en este lugar del trópico cae agua del cielo, sale mierda de la tierra y las calles se llenan de porquería, especialmente salida de las alcantarillas cuando se saturan dando lugar a pequeñas inundaciones, por lo que imagínese lo que puede llevarse para casa al sumergir el pie sin protección ahí dentro y después pasarte todo el día con los pies en unos zapatos mojados por agua de alcantarillado.
Es por ello que no dudo en plantarme mis botas de lluvia, esas de plástico para saltar en los charcos, que acumulaban polvo en Alcalá aquí las considero tan importantes como las chanclas. Lo graciosos es que muchas amigas y conocidas las miran y manifiestan su interés desde siempre por tener unas, pero que "no se atreven", cosa que no entiendo, bueno, tal vez se refieran al diseño, porque las mías son excesivamente lolailas (rojas con lunares blancos), por lo que voy dando un poco el cante (no saben como me miran por la calle) pero ande yo caliente, ríase la gente: con ellas siempre que se inunda una calle no tengo que esperar bajo techo a que se seque, sino que puedo atravesarla tan contenta sin mojarme ni ensuciarme los pies.

Y todo esto se lo debo a mi amiga Isa que un día me las regaló ya que en Madrid no las daba uso, regalo más práctico no puede haber para un residente en Río de Janeiro.

sábado, 9 de agosto de 2014

CERRAMOS EL FACEBOOK POR VACACIONES

Cada día estoy mas en contra del facebook, especialmente entre los meses de mayo y septiembre. Seguro que muchos de ustedes no están de acuerdo conmigo y alegan como yo he hecho muchas veces que es una herramienta fundamental para aquellos que vivimos lejos de los nuestros para seguir en contacto, pero ... seamos honestos, especialmente para aquellos que estamos en el Hemisferio Sur, sin vacaciones ni fecha fija para volver de visita a España:

EL FACEBOOK ES UNA TORTURA.


Yo nunca he sido muy fan de la playa, pero si de estar con los amigos, de esas noches interminables de verano en terracitas y de pasear por las calles de ciudades vacías (y seguras) durante las noches. Esas paellas o barbacoas que se hacen en la piscina del más despistado o del de siempre, que empiezan al medio día y terminan a las tantas de la noche, con una guitarra y esas canciones de toda la vida (que aquí en Brasil nunca se han escuchado); las escapadas de los fines de semana a cualquier sitio ya sea de España o Europa, porque todo está cerca y viajar es barato; o las fiestas de los pueblos, con costumbres incomprensibles para aquellos que nos escuchan ahora en la tierra que nos acoge, las historias nostálgicas sobre peñas, vaquillas o bailes en la plaza del pueblo.

Eso es lo que mas se echa de menos en estas fechas y facebook te recuerda que todo eso sigue pasando en España y tú te lo estás perdiendo.

Igual que te pierdes las bodas de tus amigas, esas del alma con las que tantas veces las planeaste y nunca te podías imaginar que no fueras a participar en ellas, resulta que ahora no vas a estar; igual que no estás en los nacimientos de los hijos de tus amigos ni en esas fiestas de cumpleaños tan divertidas que siempre ocurren en verano; o cuando tus amigos de judo hagan el examen para subir de cinturón, recuerdas que este era tu año para sacarte el tercer dan, y ... simplemente no estás.
 
Pero facebook te lo mostrará y sentirás una Saudade, o morriña que.... que mejor pensemos que estamos bien donde estamos, que algún día volveremos y recuerden el refranero español tan sabio cuando dice eso de Ojos que no ven, corazón que no siente, lo cual traducido al lenguaje del siglo XXI significa que cierren el facebook por vacaciones.




sábado, 2 de agosto de 2014

Cómo ser una buena visita y no ser requisado en el intento

Queridos residentes en España con familiares y amigos viviendo en el exterior: 

Seguro que durante este verano han visitado, están visitando o visitarán a alguno de sus seres queridos que gracias a nuestros estimados políticos han tenido que emigrar fuera de nuestras fronteras; y seguro que también han mantenido con ellos la siguiente conversación:

PREGUNTA: "Reina, ¿Quieres que te lleve algo de España?".

RESPUESTA: "No gracias, lo que más quiero es teneros aquí".

Conversación bonita, cariñosa y educada... aunque alguien está mintiendo.

Nuestros padres y hermanos ya lo saben, pero a veces los que estamos en el exterior somos excesivamente cuidadosos, no queremos abusar de alguien que está gastándose los cuartos en atravesar uno o dos Océanos y no decimos la verdad:

"Mira si, ¿sabes qué? Traeme todo el jamón, lomo y chorizo que te quepa en la maleta".

Es la verdad, para qué se lo voy a negar, lo que más ilusión nos hace de una visita es que nos traigan jamón, y si no me creen, vean Españoles en el Mundo. Así que voy a hacer un favor a todos esos españoles educados y voy a escribirles aquí las pautas a seguir para ser una buena visita, traficar con el jamón y no ser cazado en la aduana.
  1. En la carnicería hay que envasarlo todo al vacío.
  2. A la hora de meterlo en la maleta, separarlo y guardarlo en los lugares menos pensados:
    1. Neceser.
    2. Ordenador.
    3. Entre las braguitas y calzoncillos.
    4. Entre los tampones y compresas.
    5. Con los zapatos, etc...
  3. Si viajan mas de una persona, dividir el valioso jamón en diferentes maletas de los distintos pasajeros y lo más importante: HACER USO DE LOS INOCENTES ( Esto me lo ha enseñado mi madre, ahora se lo explico):
    • Los inocentes son: niños y ancianos. Los viajes en familia son cada vez mas normales, los abuelos quieren ver a sus nietos y los sobrinos a sus tíos, por lo que no hay que desperdiciar esta baza.
      • Con los niños es recomendable meter el jamón en esa maletita que llevan todos con los juguetes para el avión. En el hipotético caso que el policía de aduana le haga abrir la maleta los padres tienen que salir al quite: "¡Manolito! qué hace el jamón de tu tío con tus juguetes ¿Te parece normal?" y mirar después al policía suspirando: "Ni se imagina lo que es viajar con niños".  De todas maneras, tranquilos que no inspeccionarán a los niños.
      • En cuanto a los abuelos, se mete todo el jamón en sus maletas, se les da el pasaporte, el billete y se les sigue a una distancia prudencial (por si se pierden u ocurre algo), lo que se quiere es que parezca que viajan sólos. Ellos son los mejores. Los abuelos no tienen miedo a nada y por sus nietos hacen lo que sea. Aunque les pare la policía de aduanas son capaces de convencerles para que les dejen pasar el jamón.
  4. Cuando están en el avión y les dan el formulario para aduanas: NUNCA DIGAN QUE TIENEN ALGO QUE DECLARAR.
  5. En el momento que el policía les pregunte qué van a hacer en el país: NO DIGAN QUE VIENEN A VISITAR A ALGUIEN. Los policías de aduana no son tan tontos como parecen y saben que los españoles solemos ir cargados de jamón (y a ellos también les gusta). Así que simplemente digan que van "de turismo".
  6. Siempre sean educados y sonrían por favor. La buena educación y una sonrisa abren más fronteras que todo el oro del mundo. 
  7. Si nada de esto funciona, lleven pins o chapas o lo que sea del Madrid y el Barça, cada uno en un bolsillo, y si la cosa se complica, sacar el tema del fútbol, siempre son de uno de esos dos equipos (posiblemente lo único que sepan de España) y en función de la respuesta que den, dar un "regalito" de los azulgrana o de los merengues con un: "¡Qué coincidencia! !yo también soy de ese equipo! Fijese lo que tengo aquí, permítame regalárselo". 

Siguiendo estas pautas es muy probable que no les cacen o que consigan pasar la aduana con todo el material. De todas maneras hay que tener cuidado, por ejemplo en Estados Unidos (ahí no se arriesguen con los niños y lo del fútbol no funciona) o en los países musulmanes, en los que yo no recomendaría llevar jamón. Pero si usted es una madre coraje (como la mayoría) y hace lo que sea por que su hijo tenga jamón, le recomiendo que entonces hable con su carnicero y le pida que le ponga una etiqueta que diga "CORDERO", seguro que lo entiende y lo hace encantado.

Así las cosas. Les deseo un buen viaje a todos y que disfruten de las vacaciones con sus seres queridos en las que ojalá nunca falte un buen plato de productos ibéricos.



¡Qué aproveche!


viernes, 25 de julio de 2014

Shopping en Estados Unidos y vuelta a Brasil

Hace poco viajé a Estados Unidos, y antes de partir tuve la misma sensación que cuando en los años ochenta empezó a ser normal en España eso de tomar un avión y cruzar el charco.

En esa época a los españoles nos llamaban en la Gran Manzana "los give-me-two" (dame 2) uno para mi y otro... para quien caiga. Había muchas cosas que o bien no se encontraban en España o eran muy caras, por lo que íbamos a hacer las Norte Américas cargados de encargos y volvíamos con la maleta llena de cosas nuevas, electrónicas, CD´s o ropa que a veces si se salía un poco de lo normal, nunca nos llegábamos a poner de vuelta a casa.

Pues bien, ahora saliendo desde Brasil sentí lo mismo ya que hay muchas cosas que aunque se puedan conseguir por aquí los precios son 2 o 3 veces más que en el país del norte donde el consumismo está a la orden del día y se puede conseguir cualquier cosa a un precio mucho mejor que en Brasil. Lo que pasa es que aquí hay un límite para gastarse de 500 US$, y si tus compras superan esa cantidad y te pilla la policía de aduanas en el aeropuerto cuando regresas a Río, toca pagar. Tanto es así que si uno viaja con un ordenador debe llevar la factura si este no tiene una placa diciendo que es brasileño, porque si no, como se huelan que lo has comprado en ese viaje y te hayas pasado de la cantidad permitida, hay que vaciarse el bolsillo.

Al enterarme de eso me entraron los siete males, que si no hay derecho, que si atenta contra mi libertad de.... ¡comprar lo que me de la gana!, que si yo soy extranjera y no me pueden hacer pagar, etc. El enfado fue monumental hasta que se me pasaron los aires de Onassis y me di cuenta de que me faltaban cuartos para poder gastarme 500$ en un ataque de shopping. 

De todas maneras a la vuelta coloqué mis compras en la maleta para que no fueran encontradas, escogiendo los mismos lugares en los que escondo el jamón, chorizo, lomo... cuando vuelvo de España (antes prevenir que lamentar) y regresé al país en el que resido pero con cara de extranjera y sin hablar ni una palabra de portugués, por si se diera el caso y me paraban, pasar por la típica turista en busca de vacaciones desestresantes, aventuras, fútbol, samba o turismo sexual. Como se pueden imaginar, no hubo ningún problema.

Y para terminar, les dejo una canción que nada tiene que ver con Brasil pero si con los españolitos que viajábamos a Nueva York en esos años ochenta y que no paré de tararear en Estados Unidos.

Que te comen el coco con los telefilmes
pero es un ardid
yo estoy loco por irme a Madrid....


sábado, 19 de julio de 2014

Street art in Rio

Buenos días a todos:

Estamos a sábado y publicando, me temo que por motivos laborales este será el nuevo día de la semana para Samba Ibérica. Disculpen por el cambio.

*****

Acabó el Mundial y Brasil vuelve a la normalidad, las protestas retoman su agenda, la gente regresa al trabajo y muchos argentinos no pueden volver a su tierra por falta de dinero (falta de planificación a la hora de viajar).

Así que dejando el fútbol detrás les voy a hablar de una cosa que me gusta mucho de Río: 

EL ARTE CALLEJERO

Paseando por la calle, uno se da cuenta de la cantidad de pinturas que hay en cualquier muro; pero como todo en esta vida, te terminas acostumbrando y yo personalmente no me dí cuenta de la cantidad de arte callejero que hay en las calles cariocas hasta que hace unos meses volví a Madrid y me di cuenta que allí no había tanto, estando la mayoría de los muros lisos o con grafitis mal pintados.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, no voy a decirles más y juzguen por si mismos. Aquí les dejo algunas pinturas que veo a diario en mi barrio o de camino al trabajo. Obviamente hay más, pero no tengo siempre la cámara a mano ni la luz perfecta para registrarlo, por lo que no descarto otra Samba Ibérica dedicada a esto en un futuro.
























Gracias a Elvira, Rafa, Javi e Isa
por sus aportaciones.